Programa de ejercicio terapéutico dirigido a personas mayores de 65 años que han pasado por un ingreso hospitalario y presentan riesgo de deterioro funcional asociado a este proceso.
Se trata de una intervención estructurada, progresiva y medible centrada en prevenir las caídas, mejorar la capacidad funcional y mantener la autonomía de las personas mayores con fragilidad.
El programa está dirigido a pacientes mayores de 65 años que presentan fragilidad o pérdida de autonomía tras una hospitalización.
Está especialmente indicado en personas con:
El programa se centra en los principales factores de deterioro funcional asociados a la fragilidad y al desacondicionamiento tras un ingreso hospitalario: pérdida de fuerza, alteraciones del equilibrio y la marcha, disminución de la movilidad y reducción de la autonomía funcional.
La intervención se adapta al perfil funcional y nivel de afectación de cada paciente desde la evaluación inicial, con una progresión individualizada y supervisada.
Cada sesión tiene una duración aproximada de 50 minutos y sigue una estructura adaptada al estado funcional y nivel de fatiga de cada paciente.
Las clases son online y en directo, en grupos de pacientes homogéneos.
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Realizamos el seguimiento de cada paciente mediante la escala de Borg y la escala FES-I (miedo a caer), aplicadas durante las sesiones para monitorizar la tolerancia al esfuerzo, la percepción de seguridad y la evolución funcional a lo largo del programa.
Todas las sesiones son supervisadas por profesionales especializados en actividad física adaptada (AFA), con una progresión segura e individualizada según el nivel de fragilidad, el riesgo de caída, las comorbilidades y los tratamientos en curso de cada paciente.
El programa combina ejercicios de equilibrio, fuerza funcional, marcha y movilidad adaptados al nivel de capacidad de cada persona, con el objetivo de reducir el riesgo de caída y favorecer el mantenimiento de la autonomía funcional.
Tarazona-Santabalbina, F.J. (2016)
Valenzuela, P. et al. (2023)
Weng, W.H. et al. (2022)
« A través de mi experiencia, he podido observar en distintos países hasta qué punto la actividad física adaptada aporta beneficios tanto físicos como psicológicos: bienestar, autoestima y vínculo social. Estos beneficios son esenciales y profundamente transformadores para el paciente. »
Achille Tchalla
Geriatra. Profesor universitario y médico hospitalario del CHU de Limoges (Francia)