Programa de ejercicio terapéutico dirigido a personas mayores de 65 años que han pasado por un proceso oncológico y presentan fatiga, pérdida de fuerza o deterioro funcional tras la hospitalización o los tratamientos.
El objetivo es recuperar la autonomía funcional, mejorar la tolerancia al esfuerzo y favorecer el bienestar físico y emocional de forma progresiva y segura.
El programa está dirigido a pacientes mayores de 65 años que están en tratamiento oncológico o se están recuperando de una hospitalización.
El programa se centra en los principales factores de deterioro funcional asociados al proceso oncológico: fatiga, pérdida de fuerza muscular, disminución de la movilidad y pérdida de autonomía.
La intervención se adapta al perfil funcional y nivel de afectación de cada paciente desde la evaluación inicial, con una progresión individualizada y supervisada.
Cada sesión tiene una duración aproximada de 50 minutos y sigue una estructura adaptada al estado funcional y nivel de fatiga de cada paciente.
Las clases son online y en directo, en grupos de pacientes homogéneos.
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Realizamos el seguimiento clínico de cada paciente mediante la escala de fatiga de Piper (PFS) y la escala de Borg, aplicadas al inicio del programa, durante el seguimiento y al finalizar, para monitorizar la evolución de la fatiga oncológica y la tolerancia al esfuerzo a lo largo de la intervención.
Todas las sesiones son supervisadas por educadores especializados en actividad física adaptada (AFA), con protocolos de seguridad individualizados según el perfil oncológico de cada paciente y la fase del tratamiento en la que se encuentra, garantizando una progresión segura y adaptada en todo momento.
La eficacia de la actividad física adaptada en pacientes en recuperación oncológica está respaldada por ensayos con resultados probados.
Dorothy Y.T. Fong
Lars M. Oldervoll
Julie Midtgaard
En oncología, el estado del paciente puede evolucionar muy rápidamente, lo que exige un seguimiento individualizado y una adaptación constante de las intervenciones.»
«Hoy, con el conocimiento científico actual, no recomendar actividad física ya no es coherente: se ha convertido en un estándar de atención.»
«El verdadero desafío ya no es demostrar el interés del ejercicio, sino conseguir mantener la adherencia en el tiempo acompañando realmente al paciente.»
Borja López
Oncólogo, Hospital de Basurto (Bilbao)