Escuchar antes de diseñar: resultados de los focus groups

Te contamos los resultados de los focus groups y entrevistas realizados con profesionales sanitarios, profesionales de actividad física adaptada y personas mayores. Descubre qué necesidades ha identificado cada colectivo y cómo sus aportaciones han contribuido a diseñar el modelo SHAPE.

Integrar la actividad física adaptada (AFA) en la atención sanitaria requiere algo más que conocer sus beneficios. Necesitamos saber cómo incorporarla de forma efectiva en el recorrido asistencial, qué necesitan los profesionales para aplicarla y qué condiciones favorecen que las personas mayores puedan seguir un programa seguro y adaptado después del alta.

Por eso, antes de diseñar el modelo SHAPE, realizamos entrevistas individuales y focus groups en los centros hospitalarios participantes. Queríamos conocer sus experiencias, identificar necesidades y entender qué elementos pueden facilitar la incorporación de la APA a la práctica asistencial. Este conocimiento, junto con la evidencia científica, nos permite construir un modelo riguroso y orientado a responder a situaciones reales.

En estas entrevistas participaron profesionales sanitarios del CHU de Montpellier, CHU de Limoges, Hospital Universitari de Bellvitge, IIS Biobizkaia y el Instituto S. João de Deus (ISJD), profesionales de actividad física adaptada de Siel Bleu y pacientes mayores de 65 años que ya habían realizado programas de AFA.

Esta participación multidisciplinar nos permite analizar el recorrido desde diferentes puntos de vista y detectar estrategias para incorporar la AFA en las estrategias de recuperación hospitalaria de manera más efectiva.

 

¿Qué necesita cada perfil?

Todas las conversaciones coinciden en que el ejercicio adaptado es favorable para la recuperación de los pacientes hospitalizados. Pero también ponen de manifiesto que necesitamos mejorar su integración en protocolos para que cada vez más personas puedan beneficiarse de ella. 

Tras analizar las entrevistas con los distintos públicos, hemos concretado las necesidades que nos han permitido diseñar el modelo SHAPE. De este modo el valor de SHAPE no se centra solo en los programas de actividad física adaptada, sinó en acompañar profesionales y pacientes a lo largo de un recorrido estructurado, y cerrar la brecha entre la salida del hospital y la continuidad de los cuidados en el domicilio.  

 

Necesidades del personal sanitario

Las experiencias previas de aplicación de AFA en los hospitales son heterogéneas. Aunque todavía no existe un protocolo estandarizado, los resultados muestran la importancia de la implicación del profesional médico y de enfermería para favorecer la participación de los pacientes. En algunos centros, esta implicación se asocia a un 60 % más de participación.

Por eso, facilitar esta prescripción por parte del personal sanitario, hemos identificado las siguientes necesidades:

  • Mejorar el conocimiento sobre la APA y sus posibilidades dentro del proceso asistencial.
  • Formación específica sobre criterios de seguridad y modalidades de prescripción.
  • Una definición clara del papel de los profesionales de APA.
  • Protocolos estandarizados que faciliten la prescripción y la orientación hacia los programas adecuados.
  • Herramientas que permitan realizar el seguimiento de las personas después de la prescripción.
  • Mecanismos de coordinación entre los diferentes profesionales que participan en el recorrido.

Necesidades de los profesionales de la actividad física

Los profesionales de la actividad física adaptada aportan el conocimiento especializado necesario para diseñar y adaptar programas seguros y adecuados a las necesidades de cada persona. Además, desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de los pacientes: establecen una relación de confianza, dinamizan las sesiones y favorecen la motivación y la adherencia al programa.

Durante las entrevistas, identificamos la necesidad de poner en valor su papel y facilitar la coordinación con el seguimiento médico de los pacientes. Para ello, el modelo SHAPE debe facilitar:

  • Definir su papel y sus competencias dentro del equipo.
  • Recibir la información necesaria para adaptar la intervención a la situación de cada persona.
  • Coordinar su trabajo con los profesionales sanitarios.
  • Disponer de herramientas para realizar un seguimiento estructurado.
  • Adaptar las intervenciones a las capacidades funcionales, la situación clínica y las necesidades de cada participante.
  • Contar con formación específica en fragilidad, patologías crónicas, técnicas motivacionales, seguimiento y herramientas digitales.

Necesidades de las personas mayores

La participación de los pacientes no depende únicamente de que exista un programa. También necesitamos que las personas puedan entenderlo, acceder a él y mantener su participación durante la recuperación. 

Las entrevistas con personas mayores que han participado en programas de AFA nos han permitido identificar las condiciones que pueden facilitar su participación y continuidad:

  • Recibir información clara sobre los beneficios de la AFA.
  • Contar con programas adaptados a las capacidades y al nivel funcional de cada persona.
  • Progresar en la actividad de forma segura.
  • Recibir acompañamiento profesional que refuerce la confianza y la motivación.
  • Facilitar el acceso al programa después del alta, también cuando existen dificultades de transporte o distancia.
  • Disponer de herramientas digitales sencillas y accesibles, con apoyo cuando sea necesario.
  • Mantener un seguimiento que favorezca la continuidad y la adherencia.

Del conocimiento a un modelo coordinado

Todo este conocimiento nos ha ayudado a diseñar el modelo de SHAPE con el objetivo de integrar la AFA en el recorrido asistencial. Su análisis confirma la necesidad de avanzar desde experiencias puntuales hacia una integración estructurada de la AFA en la atención sanitaria.

Esa es una de las singularidades de SHAPE: no buscamos únicamente desarrollar un programa de ejercicio. Queremos crear un protocolo que conecte a quienes prescriben y acompañan desde el ámbito sanitario con quienes desarrollan los programas de APA, y que facilite la continuidad entre el hospital y el domicilio.

Así, construimos un modelo basado en la evidencia y en el conocimiento generado junto a quienes deberán aplicarlo y utilizarlo. Un modelo pensado para integrar la actividad física adaptada en la recuperación hospitalaria y para facilitar que las personas mayores puedan mantenerla durante su recuperación.