La hospitalización puede acelerar la pérdida de autonomía de las personas mayores, especialmente cuando ya existe fragilidad. El proyecto SHAPE propone una solución para este momento crítico mediante un programa estructurado de actividad física adaptada después del alta.
Para conocer mejor la perspectiva clínica detrás de este modelo, hablamos con dos investigadores del CHU de Montpellier, uno de los centros que está llevando a cabo los ensayos del proyecto. El profesor Hubert Blain, PU-PH del Pôle de Gériatrie y coordinador científico del estudio, cuenta con una amplia experiencia en geriatría y en la aplicación de la actividad física adaptada, especialmente en la prevención de caídas y en oncología. El Dr. Jean-Baptiste Robiaud, médico hospitalario (PH) e investigador coordinador del estudio en Montpellier, participa en el diseño y desarrollo del ensayo clínico en el centro hospitalario.
¿Qué importancia tiene prevenir el sedentarismo después de una hospitalización?
Dr. Hubert Blain: La hospitalización es probablemente uno de los momentos de mayor riesgo de pérdida de autonomía. La mayoría de las veces se acumulan varios factores: la patología que ha llevado al paciente al hospital, una nutrición que no está suficientemente individualizada y, sobre todo, el hecho de que haya poca actividad física.
Por eso es importante mantener la actividad física durante la hospitalización y, una vez que el paciente ha salido, continuar. Hay que evitar que la persona salga del hospital fatigada, abatida o deprimida y conseguir que incorpore inmediatamente la actividad física y la nutrición a su recuperación.
En geriatría esto forma parte de nuestra cultura, más que en otras especialidades.
¿En qué sentido puede considerarse la actividad física una intervención terapéutica?
Hubert Blain: Cuando recuperamos masa muscular, el músculo actúa como una reserva de proteínas que el cuerpo necesita para generar tejidos, anticuerpos, etc. Por tanto, recuperar la masa muscular puede ayudar a prevenir determinadas complicaciones.
Pero cuando perdemos músculo, por ejemplo después de una hospitalización, se puede crear un círculo vicioso: como tenemos menos músculo hacemos menos actividad; si hacemos menos actividad comemos menos; si comemos menos estamos más cansados; si estamos cansados hacemos todavía menos actividad y se agrava la sarcopenia.
El tratamiento médico puede resolver una parte del problema, pero cuando el paciente empieza a mejorar es fundamental volver a poner en marcha la actividad física y todas las intervenciones no farmacológicas.
¿Por qué puede ser útil una solución estructurada de actividad física después del alta hospitalaria?
Hubert Blain: No podemos hacer actividad física continuamente en un centro sanitario. Por eso hay que preparar la siguiente etapa: que los pacientes puedan ser autónomos en su propio cuidado.
Es fundamental que la actividad física vaya acompañada de educación terapéutica. No se trata únicamente de hacer ejercicio, sino también de explicar al paciente cómo hacerlo, cómo evitar lesiones y cómo obtener sus beneficios.
Los pacientes deberían poder adquirir unos conocimientos básicos que les permitan mantener la actividad física a largo plazo. Esta segunda fase es la que estamos preparando con este proyecto.
¿Qué aporta SHAPE frente a los enfoques tradicionales?
Hubert Blain: Uno de los elementos fundamentales es que no planteamos simplemente una actividad física genérica. Los pacientes se agrupan según un perfil físico similar, de manera que puedan progresar juntos y que la actividad se adapte realmente a sus capacidades.
Además, los grupos pueden evolucionar. A medida que el paciente mejora, puede cambiar de nivel. El tamaño de los grupos y el grado de supervisión también se adaptan al nivel de riesgo.
El estudio que lleváis a cabo en el CHU Montpellier compara tres modalidades: actividad física supervisada, no supervisada y cuidados habituales.
Jean-Baptiste Robiaud: Este diseño nos permite descubrir qué aporta la actividad física adaptada estructurada y supervisada frente a las otras modalidades.
Por ejemplo, la supervisión permite corregir movimientos, adaptar los ejercicios individualmente o trabajar determinados aspectos de seguridad. El estudio nos ayudará a saber cuándo el paciente puede avanzar hacia una mayor autonomía y cuándo necesita mantener un nivel de apoyo más intenso.
Por eso considero que es un protocolo interesante. Nos permitirá saber si determinados pacientes han progresado lo suficiente en algunos ámbitos como para pasar a una fase de mayor autonomía.
Porque la cuestión fundamental es precisamente esa: sabemos que mientras las personas están en grupos supervisados los programas funcionan, pero necesitamos conseguir que el efecto sea duradero cuando dejan esos grupos.
¿Qué papel desempeña en este modelo el enfoque Stepped Care?
Jean-Baptiste Robiaud: El Stepped Care aporta flexibilidad al recorrido del paciente. En lugar de ofrecer a todos los pacientes sesiones presenciales, contemplamos distintas modalidades. Ofrecemos sesiones online en grupo o individuales, presenciales en grupo o a domicilio. Así cada paciente puede asistir a la que mejor le encaje. modalidades online, en grupo o individuales y a domicilio. Así cada paciente puede personalizadas, empezamos con una modalidad más autónoma. Por ejemplo, sesiones grupales online adaptadas a su nivel.
Si detectamos que una modalidad no funciona para un participante, lo cambiamos a otra. La idea es que el paciente pueda avanzar o retroceder entre diferentes modalidades en función de su evolución y sus necesidades.
Esto permite personalizar la atención sin empezar directamente por la opción más intensiva y costosa. Así se reservan los recursos profesionales para los pacientes que realmente necesitan una mayor supervisión.
¿Qué aporta la plataforma digital a este modelo?
Jean-Baptiste Robiaud: Para mi, uno de los principales elementos innovadores de este modelo es la plataforma digital. Permite organizar las sesiones, ofrecer actividad física a distancia y realizar un seguimiento de la participación y la evolución del paciente.
Mediante el ensayo queremos comprobar también la aceptación de esta herramienta digital por parte de las personas mayores. Existe la idea de que la tecnología puede ser una barrera para las personas mayores. Sin embargo, en muchos casos la verdadera barrera puede ser la movilidad y la dificultad para desplazarse.
No estamos evaluando únicamente una intervención de actividad física, sino también una nueva modalidad de atención.
¿Puede ser una ventaja que el paciente pueda realizar el programa sin tener que volver al hospital?
Hubert Blain: Sin duda. Muchas veces, después de haber estado hospitalizados, los pacientes tienen precisamente ganas de no volver al hospital.
Si conseguimos ofrecerles una solución que puedan utilizar desde casa y que sustituya o complemente otras intervenciones, creo que es perfectamente posible que la valoren positivamente.
También creo que los cuidadores tendrán un papel muy importante. Que estén implicados como colaboradores del programa puede ser un elemento determinante.
La autonomía es uno de los objetivos fundamentales de este proyecto.
¿Qué papel tiene la prueba SPPB de capacidad física dentro de este modelo?
Jean-Baptiste Robiaud: El SPPB es una herramienta muy validada y ampliamente utilizada, lo que facilita la comparación de los resultados con otros estudios y centros.
Incluye diferentes medidas de capacidad física, como la velocidad de marcha y el equilibrio. No pretendemos utilizarlo para detectar por sí solo el riesgo de caídas, sino para evaluar la evolución funcional de los pacientes.
En SHAPE queremos saber si la intervención consigue estabilizar o mejorar la capacidad funcional después de la hospitalización.
¿Cómo debería cambiar el sistema asistencial en los próximos años para integrar mejor la actividad física terapéutica?
Jean-Baptiste Robiaud: Tenemos una enorme necesidad de actividad física adaptada para dar continuidad a la atención de los pacientes después de la hospitalización, y para ello es necesario optimizar los recursos para que todo el mundo pueda recibir la atención que necesita.
Creo que una plataforma como SHAPE podría ayudar a optimizar los recursos humanos y reservarlos para los pacientes que más los necesitan. Si algunos pacientes pueden beneficiarse de una plataforma digital con sesiones colectivas, también estaremos liberando recursos humanos para atender a otros pacientes.
Hubert Blain: Yo creo que no habrá una solución única. Ya existen diferentes opciones: fisioterapia, fisioterapia a domicilio, sesiones de proximidad, hospitales de día o rehabilitación. Y SHAPE debe incorporarse como una opción adicional.
Por eso considero importante realizar una evaluación prácticamente en el momento del alta hospitalaria, utilizando diferentes criterios que permitan decidir qué modalidad es la más adecuada para cada persona.
Como investigadores y clínicos, ¿qué os ha convencido para participar en SHAPE?
Jean-Baptiste Robiaud: Mi especialización está muy vinculada al aparato locomotor y por eso se que la actividad física es fundamental. Estamos avanzando hacia una mayor integración de la actividad física adaptada en la atención sanitaria, pero todavía necesitamos modelos que permitan hacerla accesible y sostenible después de la hospitalización. Por lo tanto, SHAPE responde además a una necesidad real.
También fue importante para mi la seriedad del proyecto y Siel Bleu como organizador. Hay una voluntad de generar evidencia y demostrar resultados.
Hubert Blain: Para mí, también fue determinante la metodología. Hay un enfoque orientado a desarrollar propuestas innovadoras y a evaluarlas. Me interesa la voluntad de mantener una metodología rigurosa desde el punto de vista científico, y no buscar únicamente un avance rápido. No se trata simplemente de desarrollar una nueva intervención, sino de partir de una hipótesis y comprobar rigurosamente si funciona.