Diseño de servicios digitales (Chris Thompson)

En el marco del proyecto SHAPE, hemos contado con la colaboración del experto en transformación digital Chris Thompson, quien ha compartido su experiencia sobre cómo diseñar servicios asistenciales digitales que favorezcan la participación de las personas tras el alta hospitalaria.

Tecnología y confianza: claves para diseñar servicios asistenciales digitales para personas mayores

Cuando una persona recibe el alta hospitalaria con la recomendación de hacer actividad física, no siempre sabe dónde acudir ni cómo continuar su recuperación. SHAPE nace para dar respuesta a este reto. El proyecto conecta el hospital con la recuperación en el domicilio mediante un programa de actividad física adaptada y una plataforma digital que acompaña al paciente durante todo el proceso. La herramienta permite al personal sanitario derivar fácilmente a los pacientes al programa y facilita el seguimiento una vez regresan a casa. De este modo, la tecnología refuerza la continuidad asistencial y hace posible un acompañamiento más allá del entorno hospitalario.

Ahora bien, digitalizar un servicio asistencial va mucho más allá de incorporar tecnología. Para que una solución digital sea útil, es necesario comprender el contexto en el que se utilizará y diseñar la herramienta de forma que facilite la experiencia de todas las personas implicadas.

 

8 ideas clave para diseñar el recorrido digital del paciente

1. Aprovechar la recomendación médica

La consulta ofrece una oportunidad única para presentar el programa y facilitar el acceso. Materiales sencillos, como un folleto con un código QR, pueden ayudar a completar el registro en ese mismo momento. Como señala Thompson, «si el profesional sanitario está presente con el paciente, ya existe una relación de confianza».

 

2. Facilitar el registro

Muchas personas mayores utilizan aplicaciones de mensajería con más frecuencia que formularios web. Por ello, canales como WhatsApp pueden reducir barreras y simplificar la incorporación al programa. Según Thompson, «WhatsApp es un buen canal para personas mayores; están muy cómodas con él».

 

3. Reducir decisiones innecesarias

Cada decisión adicional exige un esfuerzo que puede dificultar la participación. Resulta más eficaz ofrecer opciones predeterminadas, como una cita inicial que el paciente pueda modificar si lo desea. «Hay que quitarle carga mental al paciente», explica Thompson.

 

4. Mantener el componente humano 

La tecnología puede agilizar procesos, pero el acompañamiento profesional sigue siendo esencial. La primera valoración del paciente permite resolver dudas, generar confianza y favorecer la adherencia. Thompson destaca que «hacerlo presencialmente durante la visita lo convierte en un acompañamiento mucho más personal».



5. Facilitar el acceso a las actividades

El paciente debe encontrar fácilmente las actividades disponibles. Las interfaces visuales sencillas y los sistemas de geolocalización pueden ayudarle a identificar las opciones más adecuadas. Thompson señala que «un sistema basado en mapas y geolocalización de sesiones funciona muy bien».

 

6. Mantener la motivación durante el programa

Los pacientes suelen mantener mejor su participación cuando pueden ver sus avances. Herramientas como sistemas de puntuación, indicadores visuales o paneles de seguimiento pueden reforzar su compromiso. Como resume Thompson, «a la gente le gusta ver su nombre en una tabla, ganar puntos… eso genera motivación».

 

7. Mostrar los resultados obtenidos

Al finalizar el programa, los informes visuales ayudan a comprender los progresos alcanzados y facilitan compartir esta información con los profesionales sanitarios. Thompson recomienda «mostrarles que han alcanzado un 85 % y proponerles continuar hasta llegar al 100 %».

 

8. Mantener el acompañamiento después del programa

La recuperación no termina necesariamente cuando finaliza una intervención. Los recordatorios personalizados, las recomendaciones de actividad y la información sobre recursos cercanos pueden ayudar a mantener los hábitos adquiridos y consolidar los beneficios obtenidos.



De la teoría a la práctica: validación en un entorno clínico

Actualmente, como parte del proyecto SHAPE, estamos evaluando estos principios en un piloto con 500 pacientes de hospitales de España, Francia y Portugal, en especialidades como oncología, neumología, neurología y geriatría.

Nuestro objetivo no es solo validar una herramienta digital, sino comprender cómo debe integrarse en la práctica clínica para aportar valor a pacientes y profesionales.

En este proceso, la tecnología deja de ocupar el centro de la intervención y pasa a desempeñar un papel de apoyo y amplificación. Su valor no reside en la herramienta en sí, sino en su capacidad para acompañar al paciente, reforzar la relación con los profesionales y facilitar la continuidad de la recuperación una vez recibe el alta. En definitiva, utilizamos la tecnología para acercar la actividad física adaptada al domicilio para que más personas puedan acceder a ella y disfrutar de sus beneficios.